El laboratorio sismológico de CONICET utiliza una red de sismógrafos para monitorear la actividad sísmica en Cuyo. La información recopilada permite identificar epicentros, elaborar mapas de fallas geológicas y determinar zonas de mayor riesgo sísmico, lo cual es fundamental para la construcción de viviendas, rutas y obras de ingeniería.
El objetivo principal es ampliar la red de sismógrafos para generar un mapa más detallado de las fallas capaces de generar terremotos. El conocimiento generado contribuye a una mejor calidad de vida y a la mitigación de los efectos de los sismos en la región.