Los padres de Lionel Messi, Celia y Jorge, eran quienes lo llevaban a los entrenamientos en Rosario. Celia solía llegar primero y charlar con las otras madres, mientras que Jorge saludaba a los padres y luego se ubicaba en un extremo de la cancha para mirar los entrenamientos y partidos solo.
Se destaca que Jorge solo escuchaba la voz de su hijo para saludarlo, ya que Messi nunca exigió nada ni se mostró molesto. Esto contrasta con la actitud de algunos padres actuales que son más exigentes en los entrenamientos.