Levítico 26 promete que la obediencia a Dios traerá lluvia abundante, cosechas tan grandes que habrá que deshacerse del grano viejo para dar lugar al nuevo. Esto activará la bendición y la unción de la productividad y la multiplicación.
Se enfatiza que caminar "al oeste", es decir, de cara a la presencia del Señor y viviendo conforme a Sus preceptos, activará esta unción. El desierto se convertirá en un vergel y el ministerio será aún más productivo.