Se explora la inmensa fortuna de la familia de Benjamín Vicuña, que incluye pozos de petróleo y aerolíneas, con una valuación estimada en miles de millones de dólares. Se compara con la riqueza de otros empresarios latinoamericanos.
Se menciona que, a diferencia de Mauro Icardi, quien administra su propio dinero, Vicuña dependería de la fortuna familiar, lo que podría influir en su capacidad para cubrir ciertos gastos.