La cábala de los caramelos que comen De Paul y Paredes antes de los partidos de la Selección Argentina tiene una emotiva historia detrás. Los caramelos se asocian a un gesto de sacrificio de Rodrigo De Paul hacia su abuelo Osvaldo, quien lo llevaba a entrenar y le compraba golosinas con monedas que él utilizaba para volver a casa caminando.
El abuelo Osvaldo falleció en 2009 y nunca vio debutar a su nieto en primera división ni en la selección. De Paul mantiene esta costumbre como un homenaje a su abuelo.