Tras ser invitado a la Iglesia Universal, el hombre experimentó un cambio radical y gradual. Sin darse cuenta, dejó atrás sus vicios (alcohol, drogas, pornografía) y su mal carácter.
Sus análisis médicos de HIV, que antes eran positivos, comenzaron a dar resultados "no reactivos" (negativos). Este proceso de liberación lo llevó a una nueva vida, recuperando su salud, su economía (hoy es comerciante) y su felicidad, impactando positivamente también a su familia.