El geólogo Andrés Folguera explica que los eventos en Venezuela fueron dos terremotos distintos, originados en fallas diferentes (Boconó y Oca Ancón) y no en la misma falla. Fueron muy someros (10 km de profundidad), lo que incrementó su poder destructivo.
Ambos sismos tuvieron magnitudes considerables (7.2 y 7.5 en la escala de Richter), siendo este último el máximo que estas fallas pueden generar. Se compara con terremotos históricos en Venezuela (1900, 1812) de magnitudes similares.
Folguera señala que es probable que ocurran otros sismos de esta magnitud en el futuro en otras partes de la falla, pero no necesariamente en el mismo lugar.