Una réplica de magnitud 4.4, la número 35 desde el terremoto, se sintió en Venezuela, generando tensión entre los rescatistas y voluntarios. Estas réplicas, aunque de menor intensidad, se viven con gran angustia debido al antecedente de los dos devastadores sismos ocurridos consecutivamente.
La geógrafa venezolana Bárbara Soltán calificó el fenómeno como un "doblete sísmico", explicando que no se trató de una réplica, sino de dos sismos principales en puntos distintos de una misma falla, lo que incrementó la devastación.