Tras los terremotos en Venezuela, la falta de organización estatal ha llevado a que los vecinos se autoorganicen para remover escombros y buscar a los desaparecidos. Sin embargo, esta iniciativa carece de método y puede ser peligrosa sin la guía de expertos.
La ausencia de un listado oficial de desaparecidos, estimado en más de 50.000 personas, y la falta de difusión de información dificultan la búsqueda de los seres queridos. Familias escriben nombres en las paredes y buscan en hospitales a sus familiares, muchos de los cuales han sido asistidos o incluso operados.
La situación se agrava por la falta de asistencia psicológica, necesaria ante la magnitud de la tragedia. Se recuerda la situación de 2012-2013 en Venezuela, donde largas filas en las morgues evidenciaban la falta de información y la violencia callejera, un problema que parece persistir y agravarse con los recientes eventos.