Se critica la pasividad de las fuerzas armadas venezolanas ante la catástrofe, sugiriendo que, tras años de represión, es poco probable que ahora actúen en favor del pueblo.
Se especula que las fuerzas armadas podrían haberse alineado con Estados Unidos, en lugar de ofrecer ayuda para el rescate de las víctimas.
Se expresa escepticismo sobre un posible cambio de actitud de las fuerzas armadas, a pesar de la gravedad de la situación.