Se evidencia una aparente cooptación de los recursos venezolanos por parte de empresas norteamericanas, quienes controlan los fondos generados por el petróleo. Estos fondos, administrados en Nueva York, aún no han llegado a Venezuela, exacerbando la crisis económica.
A pesar de que la producción petrolera se mantiene en un millón de barriles diarios, superando a Argentina, la falta de inversión y la infraestructura obsoleta limitan el potencial. La reforma en la Asamblea Nacional busca hacer más amigable el entorno para la inversión extranjera, pero la situación general sigue siendo crítica.