Estados Unidos ha establecido condiciones claras para el futuro del Estrecho de Ormuz, asegurando a sus aliados en el Golfo que no permitirá que un posible tratado con Irán vulnere sus intereses. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington se opone a cualquier cobro de peaje a los buques que transiten por esta vital vía marítima internacional.
La administración Trump considera que permitir un peaje en Ormuz sentaría un precedente peligroso que podría extenderse globalmente. En un esfuerzo por descongestionar el tráfico marítimo, la ONU propuso nuevas rutas, pero la Guardia Revolucionaria de Irán las rechazó, declarándolas "inaceptables y peligrosas" y advirtiendo que solo la ruta designada por Teherán es autorizada. Irán insiste en su derecho a controlar el estrecho.