El gobierno de Estados Unidos emitió la licencia número 60, que permite a Venezuela utilizar sus propios recursos para combatir la catástrofe de los terremotos, levantando parcialmente las sanciones que afectaban al país.
Esta medida, que habilita el acceso a fondos previamente bloqueados, es vista como un paso importante para la recuperación, aunque se recuerda que Venezuela enfrenta más de mil medidas coercitivas unilaterales.