La magnitud de la destrucción en La Guaira tras el terremoto es impactante. Se observa una gran cantidad de maquinaria pesada ingresando a la zona para remover escombros, indicando la severidad de los daños. Edificios que parecían sólidos presentan paredes "explotadas" y ladrillos desprendidos, asemejando escenarios de bombardeo.
Muchas familias están viviendo en la calle o en carpas debido a que sus edificios sufrieron daños estructurales severos y se teme que colapsen. La revisación de estas estructuras es crucial para determinar su habitabilidad futura. Se estima que hay 350 edificios completamente derrumbados, y muchos más con daños que requerirán análisis rigurosos.
A diferencia de otras zonas, las casas en los cerros de Caracas no sufrieron daños significativos, lo que llama la atención. Las edificaciones en zonas turísticas y de clase media alta parecen haber sido más afectadas que las construcciones precarias en barrios populares. La falta de preparación sísmica en algunas construcciones, incluso en edificios de buena calidad, es un factor clave.
Las réplicas, algunas de magnitud considerable, complican aún más la situación, aumentando el riesgo de derrumbes y dificultando las labores de rescate. La desorganización en el tránsito y la desesperación de la gente buscando alimentos son evidentes en las calles.