Se cuestionó la decisión de judicializar un tema menor como las perforaciones de una niña, sugiriendo que se trata de una sobrejudicialización de cuestiones que deberían ser resueltas entre los padres. Se planteó la duda sobre si se solicitó el consentimiento para dichas perforaciones y si este fue firmado.
Se mencionó que, si bien puede haber divergencias entre los padres, la situación excede la capacidad de intervención del programa. Se enfatizó que la resolución de estos asuntos debe darse en el ámbito familiar o judicial, y no a través de los medios de comunicación.