Se cuestiona la capacidad de Javier Milei para participar en debates televisivos, señalando una falta de velocidad mental y poco conocimiento en temas de microeconomía y matemáticas.
Se sugiere que Milei muestra nerviosismo en sus intervenciones, lo cual se interpreta como una señal de inseguridad o falta de preparación.
Estas críticas se enmarcan en un análisis más amplio sobre el desempeño del presidente en el ámbito público y mediático.