La Corte Suprema de Estados Unidos avaló medidas de "mano dura" contra la inmigración impulsadas por la administración de Donald Trump. La decisión permite al gobierno rechazar solicitudes de asilo en la frontera con México y poner fin al estatus de protección temporal (TPS) para cientos de miles de migrantes haitianos y sirios.
Esta medida pone en riesgo de deportación a aproximadamente 350.000 haitianos y 6.100 sirios, además de alertar a 1,3 millones de personas de 17 países que contaban con el TPS.
Analistas sugieren que estas políticas podrían tener un componente racista, basándose en declaraciones previas del presidente Trump. Paralelamente, fiscales demócratas exigen rendición de cuentas al ICE por muertes de migrantes bajo su custodia.