Se revelan detalles cruciales sobre la detención de Marianela en el marco de la investigación del caso Barrelier.
La declaración de Ludmila, inquilina y pareja de Córdoba, compromete a Marianela al afirmar que esta escuchó gritos y consultó a Barrelier, quien le ordenó borrar un mensaje.
Se analiza la estrategia de la fiscalía, que busca determinar la veracidad de las coartadas a través de mensajes de texto y declaraciones contradictorias.
Se menciona la intervención del SENAF para determinar la tenencia de la hija de Marianela, cuya situación de "sometimiento" es destacada.
Se cuestiona la relación de Marianela con la madre de Barrelier y la posible manipulación por parte de este último.