Se debaten las críticas hacia el fiscal a cargo de la investigación del caso Barrelier, centrándose en la estrategia de dejar "caminar" a los sospechosos y la demora en las detenciones.
Se menciona la afirmación de Milei sobre la importancia de los teléfonos celulares como evidencia y se cuestiona si los investigadores tienen los recursos necesarios para analizarlos adecuadamente.
Se discute la complejidad de la investigación y la dificultad de obtener información precisa de los fiscales, quienes a menudo se reservan detalles por razones estratégicas.
Se resalta la importancia de la empatía hacia las familias de las víctimas y la presión que recae sobre los fiscales para resolver los casos.
Se concluye que, a pesar de las críticas, lo fundamental es que la investigación avance y se llegue a la verdad.