La comunicación con Venezuela se ha vuelto extremadamente difícil tras el terremoto, dejando a muchas familias en la incertidumbre sobre el paradero de sus seres queridos.
A pesar de la aparición intermitente de conexiones a través de Starlink, la falta de comunicación constante impide saber el estado de salud o si los desaparecidos se encuentran heridos o han fallecido.
La situación se agrava ante la cifra de casi 50.000 desaparecidos, muchos de ellos presumiblemente bajo los escombros, y la imposibilidad de obtener información fiable sobre su estado.