Andrés se acerca a Leiva Joyas para tasar y vender una valiosa pieza antigua heredada de su abuela, con el fin de obtener capital para realizar refacciones en su casa.
La pieza, descrita como antiquísima y de colección, presenta un grabado artesanal muy detallado, similar a copas de torneos deportivos. A pesar de lo difícil que le resulta desprenderse de ella, la necesidad de las refacciones lo impulsa a venderla.
Tras ser pesada y evaluada, se confirma su valor como pieza de colección y no para fundición. La joyería ofrece el servicio de tasación sin cargo y precios internacionales, con diversas opciones de pago.