La medida de Donald Trump de revocar el Estatus de Protección Temporal (TPS) a migrantes de 17 países genera pánico, ya que este estatus era crucial para su movilidad y empleo.
Analistas sugieren que estas medidas podrían tener un componente racista, dada la retórica del presidente sobre la raza como factor importante en su administración.
Paralelamente, fiscales demócratas exigen rendición de cuentas al ICE por muertes de migrantes bajo su custodia. Según Human Rights Watch, una persona muere cada 8,6 días bajo custodia del ICE en 2026.