El jefe de gabinete Manuel Adorni enfrenta una crisis de confianza tras confesarse evasor impositivo, lo que ha generado un desgaste significativo y paralizado la agenda parlamentaria. La confesión ha sido un "pésimo cálculo político" y ha provocado una ruptura incluso con Patricia Bullrich.
Se considera que Adorni no puede sostenerse en su cargo tras admitir ser evasor, especialmente siendo uno de los responsables de la recaudación fiscal. La situación se agrava con la posibilidad de que Diego Santilli reemplace a Adorni, y con la coincidencia entre los sectores de Santiago Caputo y Karina Milei para un posible reemplazo.
El nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, busca un cambio de eje en la comunicación, enfocándose en políticas y gestión, distanciándose del escándalo que ha rodeado a Adorni y que ha afectado la sanción de leyes y la relación con los aliados del gobierno.