Diego Fernández Lima desapareció el 26 de julio de 1984, a los 16 años, en la zona norte de Capital Federal. Tras caminar unas cuadras y tomar un colectivo, se perdió todo rastro de él, dando inicio a un misterio que duraría décadas.
Una fotografía de Diego, difundida por su familia en busca de ayuda, generó una enorme difusión. En esa época, circuló la versión, alimentada por una nota periodística, de que el joven podría haber sido captado por una secta, una hipótesis que muchos tomaron como una expresión de deseo ante la falta de respuestas.