Se destaca la necesidad imperante de ayuda exterior para Venezuela tras el terremoto, mencionando a Naciones Unidas, Cruz Roja y ONGs como posibles fuentes de asistencia. El gobierno de Nayib Bukele, el de Colombia, México, y los cascos azules ya han enviado ayuda, y el Papa también se ha pronunciado.
Se plantea la cuestión de la intervención de Estados Unidos en la ayuda a Venezuela, considerando el contexto político. Se subraya que, ante la catástrofe, la política debe quedar de lado para priorizar la ayuda humanitaria y la reconstrucción.