La crisis en Venezuela se agrava tras los terremotos. A la devastación material se suma una inminente crisis sanitaria, con ocho hospitales afectados y la evacuación de pacientes. El Estado, ausente en la atención de la emergencia, deja a la sociedad la tarea de organizarse.
La situación recuerda a la tragedia de Haití en 2010, con un potencial de miles de muertos y un trauma colectivo difícil de superar. La falta de agua, la propagación de enfermedades contagiosas y la ausencia de atención médica son solo el comienzo de una nueva etapa de desastre.