La magnitud de la tragedia en Venezuela exige una respuesta internacional coordinada. Países como Chile, El Salvador y Estados Unidos han ofrecido ayuda, reconociendo la limitada capacidad de respuesta del país ante la catástrofe.
A pesar de las diferencias políticas con el régimen chavista, la solidaridad internacional se impone. Se espera la llegada de contingentes especializados en rescate y asistencia humanitaria, dada la incapacidad de Venezuela para afrontar la situación por sí sola.