La situación en Venezuela tras el terremoto es crítica, con un número creciente de personas desaparecidas. Una página web reporta más de 39,000 personas sin contacto, una cifra que aumenta constantemente.
La falta de servicios básicos como internet y electricidad en La Guaira, epicentro del sismo, agrava la emergencia y dificulta las labores de rescate y comunicación. Se reportan niños desaparecidos en centros de acopio, sin familiares que reclamen por ellos.
La ayuda internacional comienza a movilizarse, con Estados Unidos ofreciendo tropas y especialistas. La magnitud de la catástrofe, con cientos de edificios colapsados, evoca comparaciones con el atentado a la AMIA en Argentina.