Se discute la capacidad de Venezuela para predecir y prevenir eventos sísmicos, así como la efectividad de su infraestructura y tecnología de monitoreo.
Se señala que, si bien el país cuenta con sistemas de detección de ondas sísmicas, estos no predicen los terremotos. La crisis económica ha afectado la actualización y mantenimiento de equipos sismológicos, y algunos han sido incluso saqueados. Sin embargo, se menciona que en los últimos años ha habido esfuerzos por actualizar estas redes.
Se debate sobre la importancia de la preparación y la educación en prevención de desastres, contrastando la situación de Venezuela con la de otros países. Se cuestiona si las construcciones en zonas sísmicas cumplen con las normativas y si se respetan los retiros de seguridad, puntos que deberán ser investigados.