La ayuda internacional comienza a llegar a Venezuela tras el devastador sismo, pero la escasez de personal médico y de emergencia, muchos de ellos en el exilio, representa un grave problema estructural para el país.
Se menciona que la respuesta de Venezuela es insuficiente debido a los déficits en su dispositivo de emergencia. La diáspora venezolana ha organizado una página web para registrar desaparecidos ante la desconfianza en la capacidad del gobierno para evaluar y cuantificar los daños.
Países como El Salvador, México y Estados Unidos han ofrecido ayuda. Se espera que Estados Unidos coordine los esfuerzos de rescate y logística, dada la importancia de una cadena de mando clara y organizada para la efectividad de las misiones.