Tras declarar el estado de emergencia, Venezuela enfrenta una noche larga con servicios públicos comprometidos. La suspensión de actividades no esenciales busca mitigar riesgos, pero persisten problemas de suministro de agua y conectividad.
Se temen posibles escapes de gas, agravando la situación. La comunidad internacional se manifiesta solidaria, ofreciendo apoyo ante la grave crisis humanitaria que atraviesa el país.