Dos terremotos de 7.2 y 7.5 de magnitud sacudieron Venezuela, dejando un saldo preliminar de 200 desaparecidos y una vasta área de destrucción.
El evento sísmico, inusual por su doble naturaleza y magnitud, recuerda a tragedias similares como la ocurrida en Turquía en febrero de 2023. Si bien Venezuela tiene historial sísmico, un evento de esta envergadura no se registraba hace más de un siglo.
Los expertos explican que este fenómeno se debe al movimiento lateral de placas tectónicas en la región norte de Venezuela, un escenario geológico distinto al que ocurre en Chile, donde una placa se introduce bajo otra.
La prevención ante estos desastres se centra en la educación de la población, la construcción de edificios sismo resistentes y el control gubernamental. Sin embargo, la predicción exacta de cuándo ocurrirán estos eventos sigue siendo imposible para la ciencia.
Tras los sismos, se esperan réplicas que podrían agravar los daños. La reconstrucción de las zonas afectadas será un proceso arduo y costoso, que requerirá de edificaciones adaptadas a las nuevas exigencias de seguridad sísmica.