El devastador terremoto en Venezuela se caracterizó por ser un "doblete" sísmico, con dos movimientos de 7.1 y 7.5 grados de magnitud en rápida sucesión, algo inusual y de gran poder destructivo.
Se estima que en La Guaira, una de las zonas más afectadas, al menos 20 edificios colapsaron totalmente. La magnitud del sismo y sus réplicas posteriores han dejado una estela de destrucción, con la necesidad urgente de maquinaria pesada para el rescate de posibles sobrevivientes.
Venezuela no estaba preparada para un evento de esta magnitud, recordando un temblor en 1969 que causó 200 muertes. La situación actual, con cifras de víctimas en aumento, es de extrema gravedad.