El terremoto en Venezuela deja al descubierto la precariedad de la infraestructura, las comunicaciones, la energía eléctrica y las construcciones en un territorio sísmico. Las réplicas, de 13 kilómetros de profundidad, continúan generando preocupación, y los rescatistas trabajan sobre los escombros.
Se compara la situación con la de Haití en 2010, advirtiendo sobre las posibles consecuencias devastadoras. La noche se presenta larga y se espera que las réplicas no sean más profundas para evitar agravar la tragedia.