Se discute la capacidad de la ciencia para predecir terremotos, señalando que aunque se conocen las zonas de falla, la predicción de la intensidad sigue siendo un desafío.
Se menciona que investigaciones en China buscan predecir sismos, pero la técnica aún no está afianzada. Se cree que en los próximos años la ciencia permitirá anticiparse a estos eventos.
Se explica que la intensidad de un terremoto se mide en una escala logarítmica, donde un grado más representa 33 veces más energía. Por ejemplo, la diferencia entre 7,2 y 7,5 grados equivale a 13 veces más energía.
Se sabe estadísticamente que un terremoto de magnitud 7,5 en ciertas fallas ocurre cada 100 años. En el caso analizado, el último sismo de esa magnitud en la falla ocurrió en 1900, lo que indicaba una alta probabilidad de que volviera a suceder.