Los sismólogos han determinado que el reciente terremoto de magnitud 7.5 que azotó Venezuela fue 15 veces más potente que el registrado en 1967, considerado hasta ahora el más fuerte en la historia reciente de Caracas. La intensidad del sismo actual, comparada con la de aquel entonces, revela una brutalidad y ferocidad significativamente mayores.
Este dato subraya la magnitud de la catástrofe y la falta de preparación del país para un evento de esta envergadura. Mientras que el terremoto de 1967 tuvo una intensidad de 6.0, el actual alcanzó los 7.5, generando una onda sísmica mucho más destructiva que ha dejado a su paso edificios colapsados y una profunda crisis humanitaria.