La situación en Venezuela tras el terremoto es de gran delicadeza, con la presencia de cuerpos policiales y de rescate en edificios afectados. Se presume la existencia de víctimas atrapadas, aunque no hay información oficial sobre el alcance total de la tragedia. Se habla de un joven de 27 años fallecido en uno de los edificios.
Este terremoto, de magnitud 7.1, es uno de los peores en la historia de Venezuela, comparable a sismos de principios del siglo XX. La precariedad de la infraestructura, sumada a la actividad sísmica de la zona, genera una gran preocupación por la seguridad de la población.