Se reflexiona sobre la duración en el poder de los presidentes y se compara con la longevidad de figuras como Mirtha Legrand en el ámbito del espectáculo. Se plantea la idea de que algunos creen que pueden "ser Mirtha Legrand" y convertirse en leyendas.
Se menciona la posibilidad de que un presidente gobierne por 18 años, contrastando con los 8 años que se sugieren para una "leonita". Se ironiza sobre la creencia de algunos de que alcanzarán un estatus de leyenda similar al de la icónica conductora.