Se destaca la precariedad de la atención médica en Venezuela, evidenciada por la falta de camillas y la atención de pacientes en el suelo. La situación se agrava dado que el país ya enfrentaba una crisis, con el 76% de la población viviendo en pobreza y el 30% sin acceso a medicamentos, previo al terremoto.
Se están solicitando donaciones de insumos básicos como barbijos, gasas y analgésicos para asistir a la población afectada por la catástrofe.