Se narra una experiencia relacionada con el uso de pastillas para descansar durante un viaje, específicamente en el contexto de los Juegos Olímpicos en Pekín. El objetivo era combatir la diferencia horaria y facilitar el descanso.
Sin embargo, las pastillas no tuvieron el efecto esperado de induce el sueño. En lugar de ello, provocaron una pérdida de memoria temporal, haciendo que la persona no recordara lo sucedido durante el día.
Se describe la situación como un "efecto contrario", donde la medicación, en lugar de ayudar, generó consecuencias inesperadas. La duración de este efecto fue de un día completo, y se menciona que si no causaba sueño, generaba un efecto disruptivo adicional.