Mónica Ferrarotti, madre de Rodrigo De Paul, se reconoce en su hijo la lealtad hacia sus amigos y una personalidad fuerte, características que ella misma posee.
Mónica describe cómo tuvo que ser fuerte y tomar decisiones sin pedir permiso para sacar adelante a sus hijos, una fortaleza que ve reflejada en Rodrigo.
Asegura que, si bien Rodrigo tiene momentos de reserva, también es hablador y cómplice, y ella siempre está dispuesta a escucharlo cuando necesita expresar algo.