Las entradas para los partidos de Argentina en el Mundial son escasas y muy cotizadas, a diferencia de otros mundiales. Esto se debe, en parte, a la posibilidad de que sea el último torneo de Lionel Messi, lo que genera una gran expectativa global por verlo jugar.
El nuevo sistema de venta de entradas de la FIFA, similar al de la NBA, busca evitar la reventa oficial. Sin embargo, la alta demanda y el deseo del mundo de ver a Messi en acción disparan los precios, dificultando el acceso para los propios argentinos.