Se imagina a un joven Messi haciendo la cola en la cantina de la escuela para comprar un alfajor o un jugo, destacando la normalidad de esas situaciones en la infancia. Se menciona el kiosco de la escuela, que funcionaba a través de la cooperadora.
Andrea Sosa recuerda que en ese momento existían esas instancias, como la feria de plato, y que los chicos, incluido Messi, participaban de ellas. Se evoca la imagen de Messi como un niño más, compartiendo momentos cotidianos en el ámbito escolar.