La escasez de entradas para el Mundial de Argentina, a diferencia de otros mundiales, se debe a la posibilidad de que sea el último de Lionel Messi.
El mundo entero desea ver a Messi en lo que podría ser su última Copa del Mundo, lo que ha disparado la demanda y el precio de las entradas.
La popularidad de Messi en Estados Unidos, donde juega actualmente, ha generado un fervor único, haciendo que tanto fanáticos como no fanáticos se agolpen por conseguir un ticket.
Lamentablemente para los argentinos, esta alta demanda internacional ha elevado los precios, dificultando el acceso a las entradas.