Martina expresa su angustia y miedo ante la posibilidad de no conseguir un "sillón" en el programa "Cuestión de Peso", lo que le impediría continuar con el tratamiento. Relata sus emociones al ver que otros participantes se van, generando incertidumbre pero también esperanza de obtener un lugar.
A pesar de las dificultades, afirma que debe seguir con el plan y la convicción de cambiar sus hábitos. Menciona que la falta de viandas preparadas y la necesidad de comprar sus propias comidas se complica, pero se las ingenia para merendar.
La participante reflexiona sobre la importancia de priorizarse a sí misma, algo que siente que no ha hecho en sus 27 años. Comenta que ha bajado 10 kilos, algo que nunca antes había logrado, y que desea continuar aprendiendo, especialmente sobre su alimentación vegetariana, de la cual no está segura de nutrirse adecuadamente.
Martina hace un llamado a ser votada para obtener el "sillón violeta", prometiendo no defraudar y manifestando sus ganas de estar en el programa para aprender y encontrar un sentido a su vida y profesión.