La situación en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el terremoto en Venezuela, es desesperante. Se reportan edificios derrumbados y la búsqueda de personas desaparecidas, incluyendo la familia del futbolista Lucas Trejo (su esposa y dos hijos).
Los testimonios describen la pérdida total de hogares y pertenencias, y la sensación de estar en una "guerra". La falta de ayuda oficial y la dificultad para acceder a las zonas de desastre complican aún más las labores de rescate y la asistencia a los damnificados.
Se reitera la crítica hacia la falta de respuesta del gobierno y la escasa presencia de equipos de rescate, mientras la población civil intenta ayudar como puede. La magnitud de la tragedia y la incertidumbre sobre el número real de víctimas y desaparecidos generan una profunda angustia.