La cocinera de Jessica Sirio y Elías Pichirilo relata su experiencia trabajando en la casa de la pareja en Nordelta en 2024. Describe haber visto mochilas y vestidores llenos de dólares, dinero que estaba a la vista y era monitoreado por cámaras de seguridad. La testigo afirma que el dinero pertenecía a Pichirilo y que la situación era constante, llegando a realizar entregas de dinero a medianoche a personas de confianza del entorno de él.
La cocinera también menciona haber sido amenazada por teléfono anónimamente para que no hablara, y relata las precarias condiciones de vivienda para las empleadas, quienes dormían hacinadas en un cuarto pequeño con un perro y cámaras de seguridad incluso en sus habitaciones. Estas condiciones fueron el motivo de su renuncia.
Además, la testigo corrobora haber visto a los Auke en la casa y en un cumpleaños, contradiciendo declaraciones previas de Sirio y Pichirilo. También menciona discusiones frecuentes entre la pareja, a menudo relacionadas con dinero y el control sobre las amistades de ella para que no se involucraran en los negocios de él.