Los estadios de béisbol en Venezuela se convertirán en centros de refugiados para albergar a las personas que perdieron sus hogares debido a los terremotos. Estos espacios abiertos servirán como campamentos temporales ante la posibilidad de nuevas réplicas.
La reconstrucción de las zonas afectadas llevará años, especialmente en un país con recursos limitados. La ayuda humanitaria será fundamental para la recuperación, pero la magnitud de la devastación plantea un desafío sin precedentes para Venezuela.