Las estaciones de servicio que tienen contrato pueden vender combustible libremente si pagan un canon anual. Sin embargo, este canon resulta ser tan elevado que a muchas estaciones no les conviene economicamente afrontarlo.
Esta situación genera un perjuicio económico para las estaciones de servicio, ya que no pueden operar con la libertad de venta que desearían debido a los altos costos asociados al canon.