José Luis relató su exigente rutina matutina para asistir a la clínica, que implica tomar tres colectivos y un auto, comenzando su viaje a las cinco y media de la mañana desde González Catán. A pesar de la duración del trayecto, que puede extenderse por dos horas, José Luis destaca el esfuerzo como parte fundamental de su tratamiento y un logro personal.
El participante también compartió la dificultad de conseguir asiento en el transporte público y la incomodidad que a veces genera su peso, aunque ahora, con la pérdida de kilos, puede sentarse en el pasillo sin tanta molestia. La gente del barrio a veces camina hasta la ruta para tomar el colectivo, pero las cuadras no son seguras.
Se hizo hincapié en los pequeños grandes logros, como el poder bajar escaleras de forma normal, algo que antes le generaba miedo y dificultad. La pérdida de peso ha impactado positivamente en su movilidad y bienestar general, permitiéndole realizar actividades cotidianas con mayor facilidad.